Dolor de espalda en el embarazo: qué es normal, qué ayuda y qué hace la quiropráctica

José De San Juan Guerrero trata la zona lumbar de una embarazada tumbada de lado sobre la camilla con apoyos, en su consulta de Málaga
El embarazo es una etapa de cambios profundos en el cuerpo y en la mente, y muchas mujeres buscan opciones naturales para aliviar molestias y…

Que duela la espalda en el embarazo es de lo más frecuente que hay, y casi siempre es la forma en que el cuerpo se adapta a un cambio muy grande en pocos meses. Aquí te contamos por qué aparece, cómo distinguir un dolor lumbar de uno pélvico, qué suele ayudar en el día a día, qué puede hacer la quiropráctica y qué no, y cuándo hay que llamar a tu matrona sin esperar.

¿Es normal que duela la espalda en el embarazo?

Sí, en la gran mayoría de los casos. A medida que crece la barriga, el centro de gravedad se va hacia delante y la zona lumbar se arquea para compensar. Al mismo tiempo, las hormonas del embarazo aflojan los ligamentos de la pelvis para que pueda abrirse en el parto. Más peso, otra postura y unas articulaciones menos sujetas: la espalda y la pelvis tienen que trabajar de otra manera, y lo notan.

Suele empezar en el segundo trimestre y aumentar en el tercero, aunque hay mujeres que lo notan antes, sobre todo si ya tenían dolor de espalda o si no es su primer embarazo. En la mayoría mejora en las semanas siguientes al parto.

Que sea frecuente no significa que haya que aguantarlo sin más. Dormir mal durante meses, no poder subir las escaleras de casa o llegar al final del día sin poder con la espalda también cuenta.

Dolor lumbar o dolor pélvico: no son lo mismo

Se suele meter todo en el mismo saco, pero son dos molestias distintas y responden a cosas distintas. Saber cuál es la tuya ayuda a elegir qué hacer.

El dolor lumbar se nota en la parte baja de la espalda, por encima de la cintura y más o menos en el centro. Suele ir a más con el día, después de estar mucho rato de pie o sentada, y mejora al cambiar de postura o al tumbarte.

El dolor de cintura pélvica se nota más abajo: en una o las dos nalgas, en la zona del sacro, en la ingle o delante, en el pubis. Es el que da un pinchazo al darte la vuelta en la cama, al subir escaleras, al ponerte unos pantalones apoyada en una pierna o al abrir las piernas para salir del coche. A veces se acompaña de una sensación de que la pelvis «no sujeta».

Muchas embarazadas tienen un poco de los dos. Lo importante es no confundir ninguno de ellos con un dolor que no se parece a nada de esto, y de eso hablamos más abajo.

Qué suele ayudar en el día a día

  • Seguir moviéndote. Caminar, nadar o hacer ejercicio en el agua y los ejercicios adaptados al embarazo que te indique tu matrona. El reposo total rara vez mejora el dolor de espalda y sí quita forma física.
  • Repartir el peso. Al estar de pie, apóyate en las dos piernas por igual y cambia de postura a menudo. Si te duele la pelvis, evita las posturas asimétricas: cargar al hermano mayor siempre en la misma cadera o estar de pie sobre una sola pierna.
  • Dar pasos cortos y con las rodillas juntas en los movimientos que duelen: sentarte en el coche con las dos piernas a la vez, girarte en la cama con las rodillas juntas o subir las escaleras de escalón en escalón.
  • Dormir de lado, con una almohada entre las rodillas y otra bajo la barriga cuando empieza a pesar.
  • No cargar peso girando el tronco. Si hay que levantar algo, acércatelo, dobla las rodillas y sube con las piernas.
  • Un cinturón pélvico puede aliviar el dolor de pelvis a algunas mujeres. Pregunta a tu matrona si en tu caso tiene sentido y cómo usarlo.

Qué puede hacer la quiropráctica, y qué no

La quiropráctica se ocupa de la columna y las articulaciones. En el embarazo, eso quiere decir el dolor lumbar, el dolor de la pelvis y la zona sacroilíaca, y la tensión del cuello y la espalda alta por el cambio de postura. Lo primero es valorar qué te duele, cuál de los dos dolores es y si hay algo que aconseje no tratar y derivarte.

Si se trata, las técnicas se adaptan a la semana en que estés. Se trabaja tumbada de lado o boca abajo sobre una camilla con apoyos que dejan hueco para la barriga, sin apretar sobre ella, y se evita cualquier postura en la que no estés cómoda. El objetivo es el movimiento: que la zona lumbar y la pelvis se muevan con menos tensión, junto con pautas para casa. No cura nada del embarazo y no pretende hacerlo.

Y lo que no hace, dicho claro:

  • No cambia la posición del bebé ni lo «coloca» para el parto.
  • No acorta el parto, no lo hace más fácil ni adelanta ni retrasa la fecha. Si lees o te dicen lo contrario, no hay pruebas sólidas que lo respalden.
  • No trata las náuseas, la tensión alta, la diabetes gestacional ni ninguna otra condición del embarazo.
  • No sustituye a tu matrona ni a tu ginecólogo, ni hace que sus revisiones se puedan espaciar.

Cuándo llamar a tu matrona o ir a urgencias

No esperes ni pidas cita con nadie más si el dolor de espalda viene con alguna de estas cosas:

  • Sangrado, pérdida de líquido o contracciones antes de tiempo. Un dolor lumbar que va y viene de forma rítmica puede ser una contracción.
  • Fiebre, escozor al orinar o dolor en un costado, a la altura de los riñones.
  • Un dolor fuerte que aparece de repente o que no se parece a lo que venías notando.
  • Hormigueo, pérdida de fuerza en las piernas o dificultad para controlar la orina o las heces.
  • Notar que el bebé se mueve menos de lo habitual.

Y después del parto

El dolor pélvico del embarazo suele ir cediendo en las semanas siguientes al parto. Pero llega otra carga: horas sentada dando el pecho o el biberón, con los hombros hacia delante, y el bebé en brazos todo el día. Es habitual que aparezca dolor entre los omóplatos, en el cuello o en la zona lumbar. Tras la revisión posparto y con el visto bueno de tu matrona se puede valorar igual que cualquier otro dolor de espalda.

La preparación para el parto es otro terreno

Prepararse para el parto, en lo físico y en lo emocional, es trabajo de tu matrona y de las clases de preparación al parto. Hay además programas de preparación mental como HypnoBirthing, que tienen sus propios profesionales. La consulta del quiropráctico no es el sitio para eso: lo nuestro es que la espalda te deje vivir mientras llega el día.

Si estás en Málaga

En la consulta del centro de Málaga valoramos el dolor de espalda en el embarazo y después del parto. Allí te contamos cómo se adapta la sesión, qué necesitas traer y qué preguntas nos hacen más a menudo. Y si en la primera visita vemos que lo tuyo no es para nosotros, te lo diremos ese mismo día y te diremos a quién acudir.

Preguntas frecuentes

¿Es seguro ir al quiropráctico embarazada?
Con técnicas adaptadas al embarazo, un profesional sanitario que valore antes de tocar y tu matrona al tanto, tratar el dolor de espalda es una opción razonable. Si tienes un embarazo de riesgo o tu equipo te ha desaconsejado la terapia manual, no es el momento.

¿Me puedo tumbar boca abajo?
Sobre una camilla normal, no, a partir de que la barriga empieza a notarse. Sobre una camilla con apoyos que dejan hueco para la barriga, sí, si te resulta cómodo. Si no, se trabaja de lado.

¿Se hacen radiografías?
No. Durante el embarazo no se hacen radiografías para valorar el dolor de espalda: basta con la historia y la exploración.

¿Tengo que dejar de hacer ejercicio si me duele la espalda?
Normalmente no. Lo que suele funcionar es adaptarlo, no dejarlo. Tu matrona te dirá qué te conviene según cómo vaya tu embarazo.

¿Se me pasará después del parto?
En la mayoría de los casos mejora en las semanas siguientes. Si pasados unos meses sigue igual, vale la pena que lo valore alguien.

Quiropráctico y fisioterapeuta en el centro de Málaga · C/ Córdoba 6 · 952 221 078 · cómo llegar

En esta consulta se abordan molestias musculoesqueléticas de columna y articulaciones. No se diagnostican ni se abordan enfermedades sistémicas, respiratorias, autoinmunes, metabólicas o neurológicas, ni se sustituye el tratamiento médico prescrito. Si tienes un diagnóstico de este tipo, tu especialista es quien lleva tu enfermedad.

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