La displasia de cadera es un problema estructural de la articulación. No se corrige desde fuera, y esta página empieza diciéndolo.
Qué es la displasia de cadera
Es una alteración en la forma de la articulación: el acetábulo no cubre bien la cabeza del fémur. Cuando aparece en el adulto, suele venir de la infancia y con los años puede acelerar el desgaste articular.
La valora y la trata traumatología, con radiografías y, según el caso, cirugía. Es una cuestión de forma del hueso, no de tensión muscular.
Lo que aquí no hacemos
No corregimos la displasia. La forma de la articulación no se modifica con terapia manual, y aquí no se va a insinuar que sí.
No sustituimos a traumatología ni valoramos indicaciones quirúrgicas.
No interpretamos tus radiografías como si fuéramos tu traumatólogo. Se leen para entender tu caso, no para diagnosticar la displasia.
Lo que sí abordamos
Lo que sí se puede valorar alrededor:
- Dolor lumbar asociado a una marcha alterada.
- Dolor de cadera y glúteo de origen mecánico.
- Compensaciones de la columna por diferencia funcional entre las dos piernas.
- Rigidez y limitación de movimiento.
Cuando una cadera no trabaja bien durante años, la zona lumbar acaba compensando. Esa compensación sí es mecánica y sí se puede mirar.
Mejorarla no cambia la displasia. Son dos cosas distintas y conviene tenerlas separadas desde el principio.
Cómo se valora
Se empieza escuchando tu historia: desde cuándo, cómo empezó, qué lo mejora y qué lo empeora, y qué te han dicho antes. Después viene la exploración física y el análisis postural, y una explicación de lo encontrado antes de que nadie te toque. Si traes informes o pruebas de imagen, se leen junto a tu historia.
Si tu cadera está pendiente de valoración quirúrgica, eso manda, y esta consulta es como mucho un acompañamiento.
Quiropráctico y fisioterapeuta en el centro de Málaga · C/ Córdoba 6 · 952 221 078 · cómo llegar
En esta consulta se abordan molestias musculoesqueléticas de columna y articulaciones. No se diagnostican ni se abordan enfermedades sistémicas, respiratorias, autoinmunes, metabólicas o neurológicas, ni se sustituye el tratamiento médico prescrito. Si tienes un diagnóstico de este tipo, tu especialista es quien lleva tu enfermedad. Lo que sí podemos valorar es el dolor de espalda, cuello o articulaciones que conviva con ella.




