Si en una resonancia te han dicho que tienes protrusiones cervicales, lo primero que conviene saber es qué significa esa palabra, porque asusta más de lo que suele doler.
Qué es una protrusión, y en qué se diferencia de una hernia
El disco que hay entre dos vértebras tiene una envuelta fibrosa por fuera y un núcleo más blando por dentro. Se llama protrusión cuando esa envuelta se abomba, y hernia cuando parte del contenido sale por una fisura. La diferencia, dicho llano, es si el disco solo se ha deformado o si además ha salido algo de dentro. Ref. Espalda.org
Que salga en la prueba no significa que sea la causa del dolor
Esto es lo que más cuesta creer y lo que más tranquiliza cuando se entiende: las protrusiones aparecen también en personas que no tienen ningún dolor, y son más frecuentes según cumplimos años. Encontrar una en una imagen no cierra el caso: hay que ver si lo que se ve en la pantalla explica de verdad lo que te pasa en el cuello.
Por eso una misma resonancia puede llevar a conclusiones muy distintas según quién la lea y qué haya explorado antes.
Cómo se manifiesta
- Dolor en la nuca o entre los omóplatos, que a veces sube hacia la cabeza.
- Rigidez al girar la cabeza, sobre todo al levantarse o después de horas frente a la pantalla.
- Dolor que baja por el hombro o el brazo, en ocasiones con hormigueo.
- Molestias que empeoran al mantener el cuello en la misma posición mucho rato.
Cuándo no hay que esperar
Hay señales que no son para valorar aquí, sino para ir al médico sin demora: pérdida de fuerza que va a más, adormecimiento que se extiende, dificultad para controlar la orina o las heces, fiebre acompañando al dolor, o un dolor que aparece de golpe tras un golpe fuerte o una caída. Si te reconoces en algo de esto, la consulta que necesitas es la de urgencias, no la nuestra.
Qué hacemos en la consulta
Lo primero no es tratar: es averiguar qué está produciendo el dolor. Se explora cómo se mueve el cuello, qué movimientos lo reproducen y cuáles no, y cómo está trabajando la musculatura que lleva semanas compensando. Si traes informes o pruebas de imagen, se leen junto a tu historia, no en lugar de ella.
A partir de ahí se trabaja sobre la movilidad de la zona y sobre esa musculatura, y se te explica qué puedes hacer tú entre visita y visita. Nada de esto arregla un disco: lo que se busca es que te muevas mejor y con menos molestia.
En Tonovital Centro Quiropráctico, en el centro de Málaga, te atiende José De San Juan Guerrero, fisioterapeuta colegiado nº 5960 y Doctor of Chiropractic por el Sherman College of Chiropractic (Carolina del Sur, EE. UU.), con más de 25 años de consulta.
Por qué venir, aunque tu caso lo lleve otro especialista
Que tu diagnóstico lo lleve tu médico no significa que tengas que aguantar el dolor de espalda que lo acompaña. Son dos cosas distintas, y la segunda sí es nuestra.
Lo que se trabaja aquí es el movimiento: que una articulación que se ha quedado rígida vuelva a moverse, y que la musculatura que lleva semanas compensando deje de hacerlo. Eso no cura ninguna enfermedad y no te lo vamos a vender como tal. Pero moverse con menos dolor cambia cómo se pasa el día: dormir de un tirón, agacharte a atarte los zapatos, conducir mirando por encima del hombro, coger a un nieto en brazos.
Y no hace falta esperar a estar mal para venir. Mantener la movilidad cuesta menos que recuperarla, y esa es la razón por la que muchos pacientes siguen viniendo cuando ya no les duele nada.
Si en la primera visita resulta que lo tuyo no es de aquí, te lo diremos ese mismo día. Preferimos decírtelo a que pierdas tiempo y dinero. Y esa es, exactamente, la razón por la que puedes fiarte de lo que sí te digamos.
Quiropráctico y fisioterapeuta en el centro de Málaga · C/ Córdoba 6 · 952 221 078 · cómo llegar
En esta consulta se abordan molestias musculoesqueléticas de columna y articulaciones. No se diagnostican ni se abordan enfermedades sistémicas, respiratorias, autoinmunes, metabólicas o neurológicas, ni se sustituye el tratamiento médico prescrito. Si tienes un diagnóstico de este tipo, tu especialista es quien lleva tu enfermedad. Lo que sí podemos valorar es el dolor de espalda, cuello o articulaciones que conviva con ella.




