Convivir con esclerosis múltiple y tener dolor de espalda son dos cosas distintas. Conviene separarlas, porque de ahí depende que esta consulta te sirva de algo o no te sirva de nada.
Qué es la esclerosis múltiple
Es una enfermedad neurológica crónica en la que el sistema inmunitario daña la cubierta de las fibras nerviosas del sistema nervioso central. Cursa a brotes o de forma progresiva, y sus síntomas varían mucho de una persona a otra.
La lleva neurología. Su diagnóstico, su seguimiento y su tratamiento son competencia médica y no tienen nada que ver con la mecánica de la columna.
Lo que aquí no hacemos
No abordamos la esclerosis múltiple. No la diagnosticamos, no la tratamos y no influimos en los brotes ni en su evolución.
No tocamos tu medicación ni sugerimos modificarla. Eso corresponde a tu neurólogo.
No sustituimos tu rehabilitación neurológica, que es otra especialidad distinta de lo que se hace aquí.
Lo que sí abordamos
El dolor musculoesquelético que puede convivir con la enfermedad sin formar parte de ella:
- Dolor lumbar de origen mecánico.
- Dolor cervical y tensión de cuello y hombros.
- Dolor dorsal asociado a pasar muchas horas sentado o a cambios en la forma de caminar.
- Molestias articulares de origen mecánico, que no son lo mismo que los síntomas neurológicos.
Cuando alguien lleva años con una enfermedad neurológica, es habitual que el dolor de espalda se dé por supuesto y nadie lo mire. A veces ese dolor tiene una causa mecánica propia, y esa parte sí se puede valorar.
También es habitual lo contrario: que el dolor sea parte del cuadro neurológico. Cuando es así, se dice, y se deriva.
Cómo se valora
Se empieza escuchando tu historia: desde cuándo, cómo empezó, qué lo mejora y qué lo empeora, y qué te han dicho antes. Después viene la exploración física y el análisis postural, y una explicación de lo encontrado antes de que nadie te toque. Si traes informes o pruebas de imagen, se leen junto a tu historia.
Con una enfermedad neurológica de por medio la valoración es más prudente, más lenta, y hay técnicas que no se aplican. Si lo que tienes no es cosa nuestra, te lo decimos y te orientamos.
Por qué venir, aunque tu caso lo lleve otro especialista
Que tu diagnóstico lo lleve tu médico no significa que tengas que aguantar el dolor de espalda que lo acompaña. Son dos cosas distintas, y la segunda sí es nuestra.
Lo que se trabaja aquí es el movimiento: que una articulación que se ha quedado rígida vuelva a moverse, y que la musculatura que lleva semanas compensando deje de hacerlo. Eso no cura ninguna enfermedad y no te lo vamos a vender como tal. Pero moverse con menos dolor cambia cómo se pasa el día: dormir de un tirón, agacharte a atarte los zapatos, conducir mirando por encima del hombro, coger a un nieto en brazos.
Y no hace falta esperar a estar mal para venir. Mantener la movilidad cuesta menos que recuperarla, y esa es la razón por la que muchos pacientes siguen viniendo cuando ya no les duele nada.
Si en la primera visita resulta que lo tuyo no es de aquí, te lo diremos ese mismo día. Preferimos decírtelo a que pierdas tiempo y dinero. Y esa es, exactamente, la razón por la que puedes fiarte de lo que sí te digamos.
Quiropráctico y fisioterapeuta en el centro de Málaga · C/ Córdoba 6 · 952 221 078 · cómo llegar
En esta consulta se abordan molestias musculoesqueléticas de columna y articulaciones. No se diagnostican ni se abordan enfermedades sistémicas, respiratorias, autoinmunes, metabólicas o neurológicas, ni se sustituye el tratamiento médico prescrito. Si tienes un diagnóstico de este tipo, tu especialista es quien lleva tu enfermedad. Lo que sí podemos valorar es el dolor de espalda, cuello o articulaciones que conviva con ella.




